Exprimidores

Este fin de semana he estado en casa de mis padres, gozando del zumo de las últimas naranjas que quedan aún en los árboles, al lado de las flores de azahar. Curioso ver flor y fruto juntos. Las naranjas en este momento del año son superdulces, están increíble, son ideales para zumo, están ya blanditas, por lo que ya no apetecen tanto para comer.

El motivo de este post no es daros envidia, si no hablaros de los exprimidores. El de casa de mis padres es un Braun Citromatic, de los 80, ya viejo, pero que funciona a la perfección. Yo he tenido varios exprimidores, todos mal, hasta que encontré uno de estos Citromatic y hasta hoy.

Esto me hace pensar que la obsesión por la Innovación nos puede llevar a cambiar cosas que funcionan.

Recuerdo un exprimidor, que exprimía hacia los dos lados, cambiando cada cierto tiempo de dirección, como se hace cuando se exprime a mano, como si esto supusiera una ventaja, cuando no es más que una limitación del modelo copiado (o sea la mano), que no puede girar más. La complejidad de motores para hacer que cambiara de dirección, hacía que este exprimidor fuera mal, y se rompía con facilidad.

Hay modelos con otras ventajas, pero a mi que no me toquen el Citromatic.

2 comentarios:

Arantxa dijo...

Tiene muy buena pinta este exprimidor. La verdad es que hacer zumo es de esas cosas sencillas pero difíciles a la vez porque para sacar un vasito de zumo de naranja la que hay que liar en la cocina. Estos aparatitos facilitan mucho las cosas.

Un saludo

Margot dijo...

Yo tenia uno idéntico.
Pero no soportaba limpiarlo;))
Pero después de tener varios...
Hace dos años me compré uno de esos de brazo de acero y va fatal.
Con lo cual creo que me quedo con el Citromatic de toda la vida.
Besos.
Margot

Publicar un comentario en la entrada