Singapur 5. Little India


Quinto post de mi viaje a Singapur de Mayo, si si ya lo se, estoy escribiendo poco... , y este post pendiente desde finales de Mayo no es más que la demostración.

Pero como más vale tarde que nunca, allí vamos.

En mi penúltimo día en Singapur me di cuenta que aun no había pasado por Little India, uno de los barios de Singapur, y de tantas otras ciudades. Por lo que al acabar una visita a un centro de Investigación sobre el pez cebra (hace el papel de las antiguas cobayas), en lugar de ir hacia el Hotel, cogí el metro hacía Little India, enfrentándome a los más de 4o grados y el 100% de humedad de la ciudad estado.

A parte de visitar algún templo, y ver alguna tienda de comida, busque un restaurante para nativos, y lo encontré. Un tipo de restaurante a los que llaman Banana Leaf, porque se come encima de una hoja de platanero, que puesta encima de una bandeja hace de plato.

Delicioso, comí una arroz con especias verduras pollo y huevo duro, que es seguramente lo mejor que comí en este país, además fue con diferencia la comida mas barata, un plato gigante de este arroz con pollo, del que me animaron a repetir dos veces de arroz, para que me acabara el pollo, más un poco de ensalada fresquísima, con pan de este frito, que estaba genial, regadito todo con una Cocacola (el calor y el cansancio apretaban) por solamente 7 dolares de Singapur, que son unos 3 euros.

Como dato culturioso (o sea cultural y curioso) decir que jo era el único comensal en todo el restaurante que comía con cubiertos, todos los demás no lo hacían tampoco con palillos, lo hacían con la mano, la derecha para más señas.

Fue espectacular, ver utilizar la mano como si fuera una cuchara, juntando los dedos. Tenía al lado un niño graciosísimo de unos 3 o 4 años que comía de esta manera, con una destreza y una gracia genial, no podía parar de mirarlo. Y además de vez en cuando lo ayudaba su madre, muy curioso de ver.

El camarero, cuando servía más arroz, algunas veces también con la mano, pero a mi no, a mi me lo sirvió con un cucharón, seguramente no me vio preparado.

Una vivencia genial. En la foto el plato que me sirvieron, a a derecha el pan, a la izquierda la ensalada superfresca y picante, en el medio el arroz que escondía el pollo y huevo duro, y arriba el bol con la salsa extrapicante .

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buena pinta !

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