Singapur, los Hawkers
Ya conté que a finales de mayo, estuve en Singapur por trabajo.
Empezar diciendo que no recomiendo en absoluto viajar a Singapur. Con la de cosas que hay para ver por el mundo, no tine ningun sentido, ir a un sitio a 14 horas de avión de Barcelona, donde solo hay centros comerciales. Ni que os guste mucho comprar, con la globalización en todas partes están las mismas marcas, encontrareis Mango, Zara, Camper y todas las marcas del resto del mundo, las superlujo y las normales. La oferta de arte tiende a cero, y la ciudad es una exageración de la arquitectura insostenible. Huir.
Si os toca ir por trabajo, como me ha pasado a mi, unos consejos para disfrutar de la parte gastronómica. Decir que es interesante comer en Chinatown y en Littel India, en ambos sitios busqué y encontré locales sin turistas, en futuros posts os lo explicaré.
Lo mejor de la experiencia en cuanto a lo gastronómico, (que es el motivo de este nuestro blog) son los centros de Hawkers, los antiguos carritos de comida ambulantes que vemos en muchos paises sobretodo en el Sudeste asiático, pero que aquí en Singapur por ley, dicen que para asegurar la higuiene, yo creo que por su obsesión por occidentalizarse, los han puesto todos juntos, y han puesto sillas y mesas en medio, es como una forma de controlarlos.
Eliges los platos que quieres en cada carrito (de hecho son bastante modernos y con cocinas bastante bien equipadas), puedes elegir el primero en un sitio el segundo en otro, la bebida en un tercero y en el cuarto el postre, buscas una mesa libre y te sientas a comer. Es donde mejor se come, a muy buen precio, y es toda una experiencia. Ves a muchos ejecutivos con sus corbatas comiendo en estos sencillos sitios, es un sello de calidad que apunta que son uno de los sitios donde mejor se come en Singapur.
Yo el dia de la foto, comí unos spaguetti picantes con pescado y marisco que estaban deliciosos, una Tiger, la cerveza de Singapur y de postre una agua de Coco muy refrescante.
Si vais, huid de los restaurantes en los Malls, o sea en los centros comerciales, hay miles en Singapur, de hecho toda la ciudad es un centro comercial. En posteriores posts, os cuento más cosas. Ya veis que estoy blogeando poco, esto va a rachas, a veces encuentras con facilidad el tiempo para escribir y a veces el mismo tiempo no lo encuentras.
Frittatine di fettuccine
Una de las cosas que más me gustan de la cocina, son los trucos para conseguir que las cosas salgan mejor, en forma de ingredientes a añadir, utensilios a utilizar, o cocciones mágicas. Últimamente con el boom de la cocina en España, han aparecido multitud de nuevos utensilios de cocina, muchas veces no son necesarios.
Hoy leyendo una receta de pasta, en una web de cocina italiana tradicional, he visto un truco sorprendentemente curioso. La receta en cuestión es la de unas tortillitas (Frittatine) de pasta, en concreto de fettuccine al huevo.
Aqui va la receta, y atentos al truco, brutal, por el uso que hace de una cosa que tenemos en casi todas las cocinas.
Hoy leyendo una receta de pasta, en una web de cocina italiana tradicional, he visto un truco sorprendentemente curioso. La receta en cuestión es la de unas tortillitas (Frittatine) de pasta, en concreto de fettuccine al huevo.
Aqui va la receta, y atentos al truco, brutal, por el uso que hace de una cosa que tenemos en casi todas las cocinas.
Frittatine di fettuccine
Ingredientes
1/2 kg de Fettuccine al huevo
400 gr. de queso provolone ahumado (o similar)
150 gr de Jamón York
150 gr. de queso parmigiano rallado
5 huevos
1 litro de salsa besamel
Un poco de harina
sal y pimienta.
1/2 kg de Fettuccine al huevo
400 gr. de queso provolone ahumado (o similar)
150 gr de Jamón York
150 gr. de queso parmigiano rallado
5 huevos
1 litro de salsa besamel
Un poco de harina
sal y pimienta.
Preparación
Hervid la pasta en abundante agua, el tiempo que diga el fabricante. Una vez hervida escurrir bien y mezclada con la bechamel. Incorporar el parmiggiano rallado, el queso provola, y el jamón York a daditos, condimentar con un poco de pimienta negra.
Format las tortillitas usando (y aquí viene el truco, aunque un poco guarro) el filtro en forma de embudo de las cafeteras tradicionales conviene utilizar una cafetera de pocas tazas, para que no las tortillitas no sean muy grandes. Prensad bien la mezcla dentro del embudo y después (la otra parte del truco) soplad por el agujero para hacer salir la tortillita con la forma deseada.
Distribuid las tortillitas en un recipiente y guardadlas en la nevera alrededor de una hora, para que con el frío se endurezca un poco la masa.
Pasado este tiempo pasadlas primero por harina y después por abundante huevo batido
con sal.
Poned una paella al fuego con abundante aceite, y freíd las tortillitas (frittatine) de ambos lados. Sacadlas del fuego solo cuando tengan un bonito color dorado, como dirían los italianos, “una bontà!”

