Provolone

Uno de mis puntos débiles como aficionado a la cocina, lo que sería para Aquiles (el de los pies ligeros) su talón, o para Shin Chan y Ferran Adrià, el pimiento; son los quesos.

De pequeño no me gustaba ningún tipo de queso, ahora ya me gustan algunos, diría que bastantes (me he hecho todo un hombrecito).
Empecé con los más suaves, estilo Burgos, Tronchon, Mozzarella, después me enamoré del Parmigianno Reggiano y del Granna Padano, geniales, con sus notas frutales.
También me gustan el queso Emmental en algunas preparaciones, el Tetilla gallego, el Provolone o las Scamorzas italianas, sobretodo las scamorzas ahumadas son una delicia.

Se que me estoy perdiendo una parte importante de la gastronomía, pero no puedo con los quesos muy fuertes. Sobretodo me veo incapaz de comer un queso azul, un Cabrales, un Gorgonzola, un Roquefort o un Stilton, no me los como ni atado (léase atau).

Recuerdo que cuando vivía en Italia, con la que ahora es mi mujer, me fui a pasar unos días a Barcelona, y ella se quedó en Milán. Como muestra de cariño, antes de irme compré un trozo de Gorgonzola (a ella le encanta), y lo puse en la nevera, con una nota que decía "por favor acábatelo antes de que vuelva". Vivíamos en un mini piso de 30 metros cuadrados, y mis pituitarias no hubieran aguantado el olor de ese queso esparciéndose desde la nevera, por toda el apartamento.


El motivo del post, es que el miércoles compré y comí uno de los quesos que me gustan, el Provolone. Este queso aunque originario del Sur de Italia, se produce ahora principalmente en el Norte, en la Lombardía (Milán) y en el Veneto (Venecia). El Provolone se funde muy bien, y uno de los platos típicos es presentar una loncha de este queso fundida con una hierbas y un poco de aceite por encima, está muy rico y es muy suave.

Los argentinos (y los uruguayos) comen también una versión del provolone, ellos le llaman provoleta. No podía ser de otra manera, los argentinos son los Italianos de Sudamérica. Ellos la comen a la parrilla (como no?). De hecho yo compré mi provolone-provoleta en una tienda de carne y comida argentina que hay en la Plaza Letamendi de Barcelona. Se vende ya en rodajas de unos 15 cm de diámetro y un centímetro de grosor.
Después de buscar por Internet, la mejor y más rápida manera de hacer la provoleta, primero desestimé la parrilla (motivos evidentes), después el horno (tenía prisa) y después la sartén (luego limpiarla...), me decanté por la opción del Microondas. La puse 1 minuto y 20 segundos al Microondas a tope de potencia, con las hierbas de provenza por encima y un chorrito de aceite, quedó genial. Después de sacarlo del Micro, le puse un poco de tomate crudo y un poco de jamón serrano. Ver foto.
Aquí tenéis un plato sencillo, con el que sorprenderéis a vuestros comensales, se hace en solo 10 minutos. Cada día tengo más claro, que el cocinar no es cuestión de tiempo, es cuestión de ganas y un poco de imaginación. Desde aquí pretendo daros algunas ideas.

1 comentario:

bajoqueta dijo...

A mi me encanta el queso y los azules son mi debilidad, lo que ahora todavía no tengo claro si puedo comer o no. Así que mientras tengo que conformarme con otros. Pero te entiendo que te moleste el olor, son muy fuertes! Has probado el tete de moine?

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