Singapur II

Ya ha pasado bastante tiempo de mi viaje a Singapur, tenía pendiente este post sobre una comida en el barrio de Chinatown.

Después de estar más de una hora recorriendo el mercado de alimentos de Chinatown, en el que fotografíe las ranas vivas.

A las 15:00, que en realidad eran mis 9 de la mañana (hora española), buscaba un sitio para comer. Lo principal es que tuviera Aire Acondicionado y que fuer auténtico. Sorprende que con el intenso calor de Singapur, muchos locales en el Chinatown profundo no tienen aire
acondicionado, se ven con facilidad porque están llenos de ventiladores, y de gente en su interior sudando, imaginaos las cocinas de estos locales.

Encontré un local sencillo, pero con aire acondicionado y cocina abierta acristalada, había poca gente porque eran ya muy tarde para ellos.

Pedí varias cosas, que me parecían conocidas, aunque la carta estaba también en inglés, uno de los tres idiomas oficiales junto al chino y al malayo, quitando rice, noodles, chicken y beef, digamos que no voy sobrado de inglés gastronómico oriental. El menú tenía fotos de los platos, lo que ayudaba bastante,

Pedí Har Gao, unas empanadillas de estas muy pegajosas con pescado dentro, servida en la vaporera típica pero en este caso individual (muy pequeñita), estaban muy ricas, me deje llevar por la foto, ya que me parecía algo conocido.

Comí también unos rice roll with prawn (langostino) aquí tengo que decir que decubrí como se comen las cosas que resbalan y que parecen imposibles de comer, con los palillos, observando a las personas del restaurante comer, yo era el unico no oriental. El truco está en que no van los palillos del plato a la boca, sino que se acerca mucho la boca al plato, bien subiendo el plato bien bajando la cabeza, y se empuja la comida del plato a la boca con los palillos, en ingles chopstick.

También probé unos Chan Sie Bun, una especie de bola de pan muy tierno con una pasta de carne de cerdo especiada dentro, realmente bueno, es lo que están haciendo en la foto. Un restaurante que pone la cocina a la vista, da confianza, y pedí que quería comer lo que estaban preparando, me llamó la atención la belleza de los movimientos de las manos al hacer las bolas semitriangulares de pan, todo un arte.

De postre comí Baked egg tart a 90 céntimos de dolar de Singapur, o sea medio euro, que era una tartaleta de pasta parecida a la brisa, con una especie de crema catalana encima, muy rico, y un Lotus Paste Bun, también por medio euro, que es una bola de pan como si fuera de molde pero mas esponjoso, con una pasta mermelada de loto, muy dulce, me recordaba a la de castañas.

Acabé pagando unos 6 euros, todo regadito con una Tiger, la cerveza de Singapur.

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