Recuerdos


Hace un mes, postee una receta que recuperé de mi abuela, la tenía mi madre en una libreta manuscrita, para hacer el Menjar Blanc, aquí tenéis el link.

Desde entonces la he hecho varias veces y todos los amigos que la prueban quedan gratamente sorprendidos, todo el mundo repite. Además de comer este postre, me encanta prepararlo.

Desde que me gusta cocinar, y de esto hace al menos 20 años, tengo en el recuerdo un aroma que yo relacionaba con la leche, pero que no sabía identificar. Ahora que he preparado esta antigua receta, ya se de donde viene mi recuerdo olfativo, es el que hace la leche al hervirla con la cascara de limón, la ramita de canela, y con la harina de arroz. Cuando estoy removiendo y removiendo, no puedo parar de poner la nariz en la cazuela para percibir este olor que tantos recuerdos me trae, aunque estos sean solamente olfativos. En el momento que empieza a espesar el Menjar Blanc, es el momento de olor más intenso.


Otra reflexión que me gustaría hacer en relación a esta receta, es que las recetas antiguas tienen el valor del prueba y error, más afinado. Explico, al hacerlas muchas veces se han ido mejorando, buscando la excelencia.

Ayer, cociné este plato una vez más, y hice la receta al pie de la letra, éxito absoluto! perfección!. Pero la anterior vez que la hice, me olvide de ponerle agua (que la lleva), y además le puse azúcar moreno, por variarla un poco, y no quedaba igual, estaba bueno pero no era sublime.


La foto que acompaña el post es de mi Menjar blanc, el de mi madre y el de mi abuela. Algún día quiero probar a ponerle un poco de agar agar, para ponerlo en un molde e intentar obtener una forma más definida, pero la receta es esta.

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