Restaurant Àpat

Ya me he incorporado al trabajo, después de tres semanas de vacaciones. La incorporación es tranquila, porque en agosto tenemos jornada intensiva, cuando podemos hacerla, y ahora puedo.

Hoy he acabado a las 15:20, y tenía pensado ir a comer a casa. En el camino entre el trabajo y mi casa, (un lujo solo 20 minutos andando) paso por delante de entre 20 y 30 restaurantes. 
Cuando he pasado por delante del restaurante ÀPAT, Aribau 137 (entre Corcega y Rossellò). Telefono: 93 439 64 14, y he visto el sugerente menú de mediodía que tienen, he pensado que era mucho mejor parar y comer allí.
Lo había visto muchas veces, pero me parecía uno de esos restaurantes con mucho diseño y poca cocina, hasta que leí en vacaciones un artículo del New York Times, que hablaba del fenómeno Bistronomic (bistrot + gastronomico) término acuñado por Pau Arenos, que viene a definir a los restaurantes con una cocina elaborada a precios controlados. Entre ellos, el Coure, el Gresca, el Hisop, el Embat y hoy el APAT. 

Aquí tenéis el artículo del NY Times, cuando tenga tiempo os hablaré de mi cena en el Gresca en Julio, pero ya os aviso que no fue tan sorprendente como la comida de hoy. 

He pedido un Gazpacho de tomate y fresas que se anunciaba con sorbete de albahaca, pero ha llegado con uno de queso, al que le pongo un 6, que sube a 8 si pienso en términos de calidad/precio.

De segundo he comido un fabuloso Tartar de ternera (vendría a ser un Steak Tartara) con  patatas confitadas y helado de wasabi, (foto) al que le pongo un 9,5 y lo subo a 10 (Rollo Nadia Comanecci), si pienso en la calidad/precio. De hecho lo considero uno de los mejores platos que he comido este 2008. Ya he dicho alguna vez, que me muero por el Steak Tartara, y además el helado de Wasabi era increíble, por lo que cuando ha pasado por delante mio el Cheff del Apat, Oriol Vicente, no he podido evitar felicitarle por el plato.

De postre un estupendo Mousse de chocolate negro y blanco con frambuesas  liofilizadas, le pongo un 8 y lo subo a 9,5 por el tema de calidad precio.

Todo por el increíble precio de 13,5 euros, agua (o copa de vino) e Iva incluido. El local es muy agradable, así como el servicio, todo perfecto. Con detalles de rstaurantes de otro precio, como el entrante, una sencilla y exisita prueba de aceite (Siurana). De hecho estoy pensando de repetir comida esta semana, porque la próxima será más difícil encontrar sitio a la hora de comer.

Algunos platos como un tartar de atún con espuma de maracuyá tenían suplemento, en este caso de 4,5 euros. (ya que solo el atún sin elaborar costará ya eso).



Es el típico restaurante, que por una parte quieres hablar de él porque es genial, y por la otra sabes que haciéndolo disminuye un poco la posibilidad de encontrar mesa en él.

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